Hace unos días me crucé con un video sobre una nueva teoría que intenta explicar la construcción de las pirámides de Egipto. En el mismo se presenta la idea de que las mismas no fueron levantadas de la forma en que las conocemos sino que fueron talladas. Déjenme explicar.
En todo lo propuesto hasta ahora hay varios problemas complejos que tuvieron que haber sido resueltos y que son los que vuelven magnífico al monumento. La perfección de sus ángulos de elevación, su orientación y su escala hacen que el proceso de colocar cada una de esas piedras gigantes de manera tan prolija sea difícil de concebir.
En las teorías de rampas externas, túneles internos o canales de agua el propósito se encuentra en explicar como hicieron para mover tanto peso pero se deja afuera la resolución de la perfección obtenida. Ese tema termina descansando sobre conocimientos perdidos o simplemente enalteciendo la genialidad de los egipcios.
En esta nueva teoría se propone se creó primero una estructura masiva, una especie de masa trapezoidal escalonada que ya integraba un sistema de rampas. Una vez alcanzada la altura necesaria los trabajadores comenzaban a tallar hacia abajo desde la cima, dando forma a la pirámide final.


No voy a continuar estos párrafos analizando lo factible de esta teoría ni yéndome por las ramas de la arqueología o la egiptología.
Construir en grande
Mientras veía el video no podía evitar pensar en como esto también es una analogía a construir una gran empresa, llevar adelante un gran proyecto o trabajar en una gran causa.
En lugar de intentar construir la pirámide perfecta desde el día uno, deberíamos construir el trapezoide aunque sea poco atractivo. Al principio, necesitamos volumen, estabilidad y masa. Necesitamos subir. Necesitamos que nuestra estructura nos permita crecer. No debería importarnos la estética del granito pulido cuando estamos en la fase de cimientos.
Nuestro primeros pasos deben ser sólidos y funcionales, no necesariamente hermosos y perfectos. Estar obsesionados en como se ve nuestro primer bloque de piedra hace imposible llegar hasta la cima del monumento.
Siempre habrá tiempo para tallar y pulir en el futuro. Solo en el futuro será necesario desprendernos de esas estructuras que creamos únicamente para poder llegar hasta la cima.
Todos estamos obsesionados con el acabado final: el diseño pulido, la marca impecable, el proceso ultra-eficiente. Pero quizás el error no sea la falta de visión, sino intentar construir la punta de la pirámide antes de haber construido el trapezoide que la sostiene.
Estoy escribiendo esto tratando de convencerme a mi mismo.